viernes, 13 de abril de 2007

Necesito un gol


River va a La Boca con un equipo que, todo junto, tiene dos goles menos que Palermo en el año. Y en el táctico de ayer sólo la metió en offside en un 0-0 con los suplentes.

Seis goles como registro total en la cuenta colectiva del equipo.

Ocho gritos en la colección personal de Palermo.

El contraste es tan claro como contundente: la sumatoria goleadora en la temporada de los 11 titulares que River llevará a la Bombonera no llega siquiera a igualar la marca del scorer de Boca, que los aventaja en dos goles. Passarella armó un casting de jugadores que arrastran un bajo promedio de definición. Solamente marcaron, y de a uno por vez, Belluschi, Ferrari, Augusto, Ponzio, Tuzzio y Ruben.

El bajo porcentual estadístico es un indicador que no puede funcionar como anticipo premonitorio, ya que en el fútbol no existe lógica ni regla de tres simple, pero no por eso deja de expresar una realidad preocupante. En el entrenamiento de ayer hubo un trabajo táctico ante los suplentes que emularon el módulo de Boca. En 50 minutos los titulares no señalara goles. Marcó Ferrari, pero en offside.

La lánguida estadística queda más en evidencia al contrastar con los 21 tantos que compilan los jugadores que presentará Russo. Hay otros datos duros negativos: entre los dos torneos River apenas muestra un promedio de gol de 0,82 frente al 1,86 que adicionan por el Riachuelo. La brecha es más amplia en el Clausura: 0,67 por un lado y 2,44, del otro. Para peor, Passarella no podrá contar en esta ocasión con Farías ni con Falcao, los dos hombres que más convirtieron en el contrariado semestre de River.

Muchos hinchas de River son tan pesimistas que por estas horas hasta perdieron la confianza en la convicción de que mañana será sábado. El equipo de Passarella viene de arrojar golpes varios, frustraciones históricas y pobres registros en la tabla del gol y de posiciones. Un combo que lo pone en la vigilia del superclásico más cerca de Devoto que de la gloria. Ahora bien, es válido contemplar que en el fútbol suelen aparecer otras variables. Las emociones, el amor propio que aflora en los momentos de crisis y hasta las contingencias no se computan en las estadísticas. River, además, tiene como referencia los superclásicos de verano: ganó bien el primero en Mar del Plata y aguantó en desventaja numérica en el segundo para luego festejar en los penales. En esas dos oportunidades aprovechó su máxima fortaleza: el contraataque explotado por Belluschi. Así también arrodilló al Boca del Bigotón en el Monumental... Quién dijo que todo está perdido.

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Que se vengan los chicos


Ríos y Sciorilli, de 17 años, irán al banco en la Bombonera.

Después de siete años, River no tendrá ningún delantero de las Inferiores en el superclásico. Bah, entre los titulares... Para reemplazar a Ortega, Passarella se inclinó por dos pibes que, juntos, apenas superan en un año la edad del Burrito: Andrés Ríos y Sebastián Sciorilli.

Tienen 17 años y una carrera conjunta en las Inferiores. Inseparables de la categoría 89, el año pasado rompieron todas las redes: el Vechi Ríos marcó 22 para la Sexta y el Cebolla Sciorilli anotó nueve. En este 2007 pegaron el gran salto, cuando el técnico empezó a darles rodaje en las prácticas y, hasta ahora poquito, en la Primera: Ríos —siempre delantero de área— debutó contra Argentinos y ya lleva tres partidos con los grandes; Sciorilli —enlace hasta hace dos años, ahora mediapunta o atacante neto— hizo su estreno, y como titular, en el 1-1 contra Belgrano.

Será su primer súper oficial. Se vinieron los chicos.

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Ahumada: "Sería un empujón anímico muy grande"


A tres días del Superclásico, la ansiedad empieza a percibirse en los jugadores. Oscar Ahumada se mostró muy confiado y con muchas ganas, en la previa de un partido que River debe ganar sí o sí para seguir con expectativas en el pelotón de arriba. "Estoy tranquilo, pero cuando se acerca el momento se siente lo que te transmite la gente. Para ellos parece que fuera todo ganarle a Boca", aseguró el volante, que será titular en La Bombonera.

"Ganarle a Boca es como ganar una copita dentro del torneo. Es un partido aparte, pero lo que tenemos que lograr nosotros es salir campeón. Hay que dejar todo y ahora que están primeros más q nunca, porque ganar sería un empujón anímico muy grande", agregó, al tiempo que le puso paños fríos al presente complicado que se vive en Núñez: "Es un momento duro porque River hacía mucho tiempo que no quedaba afuera de la Copa en primera ronda, pero tenemos un plantel muy fuerte y el grupo está con ganas".

Por último, Ahumada se refirió a la presencia de Juan Román Riquelme en el rival. El diez xeneize es la posible marca del volante central millonario. "Personalmente, prefiero marcar a un jugador más pensante como Riquelme. Tratando de que juegue de espaldas al arco y no gire, puede ser más fácil. Por ejemplo, un Aimar te pasa y no tenés tiempo de alcanzarlo", concluyó, en declaraciones al programa Un buen momento, que se emite por Radio La Red.

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