miércoles, 11 de abril de 2007

La historia negra de Passarella ante Boca


El entrenador Daniel Passarella deberá luchar este fin de semana no solo contra el descontento de los hinchas de River con su gestión, sino tambiénfrente a su propia historia negativa frente a Boca, choque en el cual solo ganó en cinco oportunidades sobre 30 partidos disputados.



Ante un partido que puede ser bisagra en su intención para sostenerse como director técnico "millonario", a pesar de la negra campaña reciente en la Copa Liberadores, ganar en La Bombonera es un desafío mayor ante su mala racha frente a los "xeneizes".

Si bien en su segunda etapa como orientador táctico de River sus estadísticas personales con Boca mejoraron y viene de ganar dos de los últimos tres partidos disputados, la brecha entre los triunfos y derrotas de Passarella ante el rival del domingo, son aún muy notorias.

Entre partidos oficiales, internacionales y amistosos de verano, Passarella como entrenador perdió en 17 oportunidades contra Boca (más del 50 por ciento de los choques), empató siete y ganó cinco.

En la ribera solo pudo festejar en una oportunidad, en el último partido que dirigió en su primera etapa en River, el 30 de abril de 1994, cuando los "millonarios" ganaron por 2 a 0, con goles de Ariel Ortega y Hernán Crespo.

En ese estadio, Passarella dirigió cinco partidos oficiales, perdió dos y empató la misma cantidad de cotejos, y en esos cuatro choques sus equipos no pudieron convertir ningún gol.

En tanto, en 1991, en la primera fase de la Copa Libertadores de América, River cayó como visitante con los "xeneizes" por 4 a 3, en un inolvidable superclásico en el cual los de Núñez ganaban al término del primer tiempo por 3 a 1.

La mayor diferencia a favor de Boca ante el Káiser se materializó en los tradicionales torneos de verano donde sobre 16 partidos, los auriazules ganaron diez, River solo festejó en tres y empataron los tres restantes.

Hay casos como en la temporada 1994, donde jugaron tres partidos consecutivos y todos fueron victorias de Boca que, por aquellos años, agrandó la paternidad ante River.

En torneos de AFA, Boca sumó ante Passarella seis partidos invicto (no perdió en cuatro años) con tres triunfos y tres empates.

En ese lapso fue cuando Boca logró extender la diferencia actual que persiste en el historial general, en una estadística que antes de fines de lo ochenta favorecía a River.

En partidos de AFA, sobre 11 choques Passarella ganó tres, el primero en el Apertura 1990, 2 a 0 de local, el ya mencionado 2 a 0 en "La Bombonera" de 1994 y el último choque oficial, 3 a 1, en el Torneo Apertura 2006, en Núñez.

Sin embargo, a favor del ex capitán del seleccionado nacional hay que destacar que desde su regreso al banco de River, en febrero de 2006, dirigió cinco superclásicos a ese equipo con unsaldo de dos triunfos, dos empates y una derrota.

Se le podría sumar un triunfo mas a este proceso, pero en el partido disputado en el verano de 2006 donde los "millonarios" ganaron 3 a 0, el equipo fue orientado por Héctor Pitarch.

Como jugador, al ex defensor le fue mucho mejor que como entrenador en "La Bombonera" al sostener una estadística positiva de cinco triunfos y cuatro empates en 11 presentaciones de torneos de AFA, con tres goles convertidos.


Info de MinutoUno.com

Recuerdo: La tarde de Maxi López y el gol de Cavegol



Un domingo que es muy recordado por Maxi López. Gracias a este partido Maxi escalo a Barcelona :D.

Aguante el Millo.

Recuerdo: El dia de Ricardo Rojas



La famosa vaselina de Ricky contra Boca con los relatos de Lito y Fantino, además esta los goles de Cucho y de Chacho. A recordar muchachos.

Aguante el Millo.

A ponerse al día


River visitará a Colón en Santa Fe el miércoles 2 de mayo, para poner al día el partido que tienen pendiente por la 8ª fecha del torneo Clausura.

River Plate visitará a Colón de Santa Fe el miércoles 2 de mayo para poner al día el partido que tienen pendiente por la octava fecha del torneo Clausura, se informó en la AFA.

El cotejo entre sabaleros y millonarios fue suspendido en su momento debido a las inundaciones que afectaron a la provincia santafesina.

La AFA dispuso que Colón y River regularicen su situación el miércoles 2 de mayo en el Estadio Brigadier Estanislao López. El juego comenzará a las 16.10 y será emitido por TV. Pero también fueron reprogramados otros tres cotejos que por distintos motivos habían quedado postergados o inconclusos.

Info de Espndeportes.com

A muerte con vos


Ante los rumores de que Passarella podría irse si obtiene un mal resultado en el Superclásico, el presidente de River volvió a brindarle su apoyo incondicional. "Va a sacar adelante esta cuestión, más allá de que el domingo perdamos", afirmó. Y, tajante, agregó: "Creo en el técnico, en los jugadores y en este proyecto".

José María Aguilar, presidente de River, volvió a respaldar a Daniel Passarella. Y lo hizo a cuatro días del Superclásico, en medio de los rumores que señalan que el técnico podría dejar su cargo si consigue un mal resultado ante Boca. "Va a sacar adelante esta cuestión, más allá de que el domingo perdamos. Creo a muerte en este proyecto", expresó.

Aguilar fundamentó su apoyo. "Lo apoyo a Passarella porque creo firmemente en este proyecto, en estos jugadores y en este cuerpo técnico", dijo en declaraciones a De una con Niembro, por radio La Red.

Otra de las versiones indicaba que Aguilar había mantenido una reunión con Marcelo Bielsa en los últimos días. Pero el dirigente se encargó de desmentirla: "La única vez que nos juntamos fue en 2002, después del Mundial. Fue la última vez que tuve el gusto de verlo, nunca más hablé. Ni yo ni ningún integrante de la comisión directiva".

Info de Olé.

Domingo, un hincha más


Nicolás Domingo se está recuperando de la rotura de ligamentos de su rodilla derecha, pero esta semana tuvo asistencia perfecta a los entrenamientos. No se quiere perder el clima de una semana especial: ayer miró todo desde el banco, al lado de Marcelo Burzac y Federico Almerares. Nico jugó en el último súper oficial, marcando con oficio a Gago, y también estuvo en los dos clásicos de verano. A Mendoza lo fueron a ver su papá y su hermano en moto.

Info de Olé.

"Sueño con hacer un gol"


El rosarino va de arranque y cree que no importa cómo pero hay que ganar. "Será a matar o morir".

Fueron apenas 18. Los 13 de Mar del Plata más los cinco de Mendoza. Casi nada. Pero igual, esos minutos lo marcaron. Tanto que apenas se enciende el grabador, Marco Ruben se transforma. Deja a un lado su perfil bajo y se engancha, se ilusiona y suelta afirmaciones como para que el hincha de River lo tenga en cuenta no sólo por el 10 que lleva en la espalda ni porque será quien reemplazará a Farías en La Boca. "Va a ser a matar o morir", dice, como para calentar el ambiente. Pero no se queda ahí. "Hay que tener la cabeza fría para aprovechar cada chance, pero el cuerpo bien caliente para ir a la pelota".

—¿Esa es la fórmula?

—La fórmula es ganar. De entrada no importa tanto el cómo. Obviamente, si podés jugar bien y hacer dos o tres goles, mejor.

—¿Y están en condiciones de hacerlo?

—Seguro. Este clásico es un partido ideal para levantarnos, para cambiar la imagen. Lo necesitamos en todos los aspectos, pero sobre todo en lo anímico.

—River no llega como ustedes querían.

—No. Yo prefería llegar clasificado a la próxima ronda de la Copa Libertadores y primero en el Clausura. Pero bueno, esta es la realidad y hay que mejorarla.

—¿Boca asusta?

—Boca tiene un lindo equipo, como nosotros. Y también comete errores.

—¿Ya tenés estudiados a los defensores?

—No hace falta. Todos nos conocemos mucho. No creo que haya sorpresas.

—¿Y cómo se le gana al Cata Díaz, por ejemplo?

—No es fácil porque se trata de un defensor difícil, fuerte. Pero habrá que buscarlo por todos lados, chocarlo, hacer lo posible para ganarle la pelota.

—¿Sienten que le agarraron la mano a Boca?

—Sabemos que fuimos superiores en los últimos cruces. Ahí, River demostró que fue más. Pero cada clásico es distinto. Y hay que jugarlo con todo. Incluso, metiendo un poquito más que en otros partidos.

—Y haciendo goles...

—Obvio. Como delantero, yo me siento totalmente responsable de que nos esté costando tanto convertir. Pero no pierdo la confianza y sueño con hacerle un gol a Boca.

—¿Así demostrarías por qué estás en River?

—No, si estoy acá no es de casualidad. Pero no vendría mal tener un buen partido parar tomar más confianza.

—Vas a tener que pedirle a Rosales que te busque.

—Si nos toca jugar, lo hablaremos. Seguro. Pero no importa quién entre, la clave es dejar todo para ganar.

—¿Y si lo ganan...?

—Vamos por el título.

Info de Olé.

"Juego en una pierna"


El delantero del Millo se recupera de la contractura y se ilusiona con "festejar como sea".

No me lo quiero perder. Jugaría hasta en una pierna". Mauro Rosales está acelerado, literalmente. No se imagina afuera del superclásico a pesar de que la molestia muscular en el isquiotibial izquierdo no haya desaparecido por completo. "Estoy probando la pierna, piqué, pateé... Me siento bien y voy a llegar en condiciones", se ilusiona el cordobés, quien fue el mejor del ataque de River en los últimos dos partidos que jugó (Liga y Caracas). Por eso, si su evolución es la esperada, el ex Newell''s tiene un lugar asegurado en La Boca.

—¿Estás ansioso o inquieto por la lesión?

—Muy ansioso. Cuando miraba el River-Boca desde Holanda, decía "qué lindo estar ahí", por cómo se vive, por cómo se disfruta. Siempre deseé estar en un superclásico. Es el partido más importante de la Argentina. Un privilegio.

—¿Un partido en el que se juegan el torneo?

—No sé si tanto. Ganar sería un buen punto de partida, aunque para pelear el campeonato tenemos que sumar siempre de a tres y no perder puntos como los que perdimos. Ya no tenemos mucho margen para recuperarnos: hay que ganar. A Boca y lo que queda.

—¿Importa jugar bien?

—Hay que ganar, no importa cómo en los clásicos.

—¿Este es comparable a un Newell''s—Central?

—Sí. Lo que yo viví en el clásico rosarino es impresionante. Nunca jugué un River—Boca pero lo siento así, es muy fuerte.

—¿Los hinchas te hacen notar la importante que es ganarle a Boca?

—Y, te piden durante todo el año que ganés este partido. No soy esquivo a lo que siente la gente y pienso igual: quiero ganar.

—Formarías dupla con Ruben, con quien prácticamente no te conocés en la cancha.

—No sé cómo será el equipo. Pero Marco es un jugador interesante, con características similares a las del Tecla. No he jugado ni entrenado con él pero es solucionable. No es lo mismo que en una defensa, donde necesitás más coordinación. En el delantero, si tiene personalidad para estar en el área, es suficiente.

—¿Cuál es la receta para jugar contra el Cata Díaz, a quien enfrentaste en clásicos rosarinos?

—No estar cerca de él y recibir la pelota con tiempo, porque a nivel fuerza el Cata te va a ganar siempre. Hay que jugar en equipo y no uno contra uno, así el defensor tiene menos chances de ganarte.

—¿River va de punto?

—Yo no me siento punto, no vamos de punto. Me siento con las mismas chances que Boca. O más.

Info de Olé.

Traigan tribunas


Gente sobra por todos lados: los hinchas de River agotaron por teléfono, en media hora, las 2.600 popus. Y en Boca ni venden entradas... Es un súper cada vez más limitado.

"La cancha de Boca le queda chica a River".

La máxima de José María Aguilar lleva más de un año dando vueltas por el archivo. Pero vale, y cómo, para graficar este momento: los hinchas de River agotaron en media hora las 2.600 populares que se vendieron telefónicamente a través de una empresa privada —Olé pudo averiguar que se recibieron 13.000 llamados— y el hecho vuelve a situar sobre la mesa una discusión súper clásica y que amerita preguntas. ¿Hay solución para la poca capacidad que Boca les otorga a los visitantes o habrá que acostumbrarse a ver el partido más importante del continente con un puñado de afortunados hinchas de River?

Más allá de las quejas por el modus operandi que se eligió —parece más acertado y menos "salvaje" que juntar 13.000 personas en un estadio—, el interrogante parece llevar hacia su segunda parte, por dos razones: 1) Las exigencias de los organismos de seguridad y de la FIFA. 2) La intransigencia de los dirigentes de Boca. "La tercera bandeja del estadio tiene 2.865 butacas. Y todos tienen que ver el partido sentados. Sobrecargarla es una infracción para la justicia contravencional", le comenta a Olé Javier Castrilli, del Subsef. Eso explica la primera razón. Por un decreto firmado en el 97, todos los espectadores deben estar sentados, aunque eso no se cumple en todas las canchas ni en todas las ubicaciones —depende de si están las butacas, ya que se fueron haciendo gradualmente y será obligatorio a partir del 2008—. ¿Por qué el año pasado, en la misma tribuna, entraron cerca de 4.500? Porque desde el organismo que maneja el Sheriff se hizo una excepción: se quitaron butacas para incrementar la capacidad. "Es la última vez", avisaron. Así fue.

La segunda parte del asunto tiene que ver con una decisión de Boca: argumentando que tienen 60.000 socios y 25.000 populares, los visitantes sólo cuentan con una bandeja, la 3, y no con dos como ocurría antes del 2004. Se prioriza —dicen— a los que pagan su cuota. De hecho, los no socios tampoco podrán entrar el domingo. Estas decisiones generaron que muchos rivales (como hizo Vélez el domingo) devuelvan el "gesto" y achiquen el espacio para Boca aunque la cancha, después, quede con huecos. ¿Es legal? Claro: así se firmó en la AFA en el 2004, a pedido de... Boca. Los clubes están obligados a darles a los visitantes 2.000 lugares. El resto depende de la buena voluntad.

Voluntad que, hoy, parece escasa. A días de un nuevo superclásico, habrá menos de 3.000 hinchas de River (quedaron en el club casi 300 entradas de protocolo): un 35% menos que la última vez. Gente, que quede claro, sobra.

Info de Olé.

Al semillero le dio un ataque


Rosales y Ruben rompen la historia. Por primera vez en siete años no habrá puntas de la casa contra Boca.

Que River juegue con dos puntas formados en las canteras rosarinas no revela ningún dato llamativamente extraño. Pero que lo haga frente a Boca sí se presenta como una curiosidad. En los últimos siete años, es decir en los 15 superclásicos oficiales disputados durante este período, River siempre utilizó como mínimo un juvenil casero en la dupla de ataque. Mauro Rosales y Marco Ruben, candidatos absolutos para la visita del domingo, quiebran los hábitos y costumbres utilizados en la historia moderna del club. Mejor dicho, el que terminará definiendo la cuestión es Daniel Passarella, un técnico en cuyo currículum se destaca haber regado el plantel profesional con pibes del semillero.

El último entrenador que recurrió a una dupla foránea (Cardetti y Angel) fue Américo Gallego en el 1-1 del Clausura 2000. Aclaración: esa semana hubo tres superclásicos, y el Tolo había puesto al dúo Saviola y Angel en los juegos decisivos por la Libertadores, ésos que finalizaron con la imborrable (para bien y para mal) renguera de Palermo. Ahora el Kaiser llega a parar su equipo tentativo anti-Boca en el pizarrón de las necesidades: Falcao se encuentra lesionado), con Ortega no se termina de resolver ni su situación personal ni su futuro dentro del plantel, y los pibes Sebastián Sciorilli y Andrés Ríos cuentan un partido como titulares en cada una de sus estadísticas. Ojo, también se puede decir que en este clásico podría haber estado Gastón Fernández si Passarella no le hubiese dado la vía libre en el verano, pero ésa es una verdad para discutir en el terreno de las especulaciones.

Ortega, Saviola, Sand, Cavenaghi, Maxi López, la Gata Fernández, Falcao e Higuaín conforman la lista de los delanteros made in Núñez que transpiraron superclásicos en los últimos siete años. Algo se rompe el domingo. ¿Será apenas una curiosidad?

Atrás hay lugar


A Passarella le gustó Domínguez: va él o el Colo Lussenhoff.

Adelante no tiene más opciones. En el medio, cualquier cambio sería cuanto menos sorpresivo. Atrás... Atrás hay lugar.

Con el equipo en mente desde el momento en que decidió pegar el banquinazo contra Belgrano, al Kaiser le entró una duda después de ese partido. Porque el rendimiento de Fede Domínguez lo dejó tan conforme que lo hizo dudar sobre si poner a Tuzzio en el lateral izquierdo, como tenía previsto, o correrlo a la cueva al lado del Tanito Nasuti (la cábala del DT en los superclásicos). Si elige la segunda opción, el que se quedaría sin lugar entre los titulares es el Colorado Lussenhoff. Aunque hay otros que están peor que él: el colombiano Rivas, Villagra y Zapata no irían ni al banco. Ojeda, Gerlo, Lussenhoff o Domínguez, Galván, Lima o Sambueza, Sciorilli y Andrés Ríos, de no surgir imprevistos, se sentarían al lado del Kaiser en La Boca.

Info de Olé.

Tiene que ir al banco el domingo


LEO FARINELLA

Ortega tiene que estar el domingo en la Bombonera. Más preciso: tiene que ir al banco. Su sola presencia es importante para sus compañeros. Porque siente especialmente estos partidos y es un referente, que escasean en el plantel. Porque no estar en las mejores condiciones físicas no es el único parámetro a tener en cuenta, tal vez ni el más importante en circunstancias así. Con todo el dolor del alma, paso a escribir dos ejemplos nítidos que surgen de la vereda de enfrente: ¿creen ustedes que el penal que le cobraron al mellizo Guillermo en el último clásico en cancha de ellos (el mismo Pezzotta que dirige el domingo), el que nos empataron sobre la hora, lo hubieran dado si el que tropezaba era Boselli? Yo creo que no. ¿Alguien cree que Palermo estaba en condiciones de jugar aquella dolorosa noche que nos hizo el gol en muletas? La respuesta es obvia: nadie puede jugar en muletas, excepto Palermo y sólo esa noche.

Hay veces que hasta las cosas más obvias son difíciles de ver y de hacer. Ortega no está en el mejor de los mundos ni en sus días soñados, pero las palabras de ayer son capaces de doblegar al más duro de los corazones millonarios. Yo quisiera que el domingo, en la Bombonera, hubiera 18 de los nuestros que sintieran como el Burro.

Info de Olé